Esta ruta te lleva a descubrir dos impresionantes cascadas, cada una con más de 50 metros de desnivel, ubicadas en medio de un bosque antiguo que se mantiene en excelente estado de conservación. Al llegar al principal atractivo, el mirador del Salto de Quillén, tendrás la oportunidad de acercarte bastante a la base de la cascada y sentir la fuerza y la frescura del agua de cerca. El sendero está bien señalizado y tiene forma de circuito, lo que facilita la navegación. Para llegar al mirador, descenderás abruptamente y luego deberás subir para regresar al punto inicial. A lo largo del recorrido, encontrarás áreas de descanso y mesas de picnic, así como escaleras y barandas para mayor seguridad y comodidad. La señalización a lo largo del sendero te ayudará a mantenerte en el camino correcto y disfrutar de una experiencia segura y placentera.
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